Ciencia
Telescopios hacia el interior de la Tierra: la carrera por perforar 11 kilómetros
Pozos ultraprofundos como Shenditake-1 extraen rocas, datos y límites de ingeniería para mirar la corteza desde dentro.
Mirar hacia abajo también es explorar
Cuando pensamos en exploración, solemos imaginar cohetes, rovers y telescopios. Sin embargo, bajo la superficie terrestre sigue habiendo un territorio difícil de observar de forma directa. La mayor parte de lo que sabemos del interior del planeta procede de ondas sísmicas, gravedad, magnetismo, calor y experimentos de laboratorio. Un pozo de gran profundidad añade algo distinto: una muestra física y una medición hecha in situ.
Ese es el valor de la perforación profunda. No es un atajo hacia el núcleo ni una máquina para predecir el próximo terremoto. Es una forma de recuperar núcleos de roca, medir presión y temperatura, analizar fluidos y probar instrumentos donde la corteza se vuelve más hostil para la ingeniería.
El ejemplo reciente es Shenditake-1, también citado como Shendi Take 1: China National Petroleum Corporation anunció el 20 de febrero de 2025 que el pozo, en la cuenca del Tarim y el desierto de Taklamakán, alcanzó 10.910 metros de profundidad vertical. El anuncio lo describió como el pozo vertical más profundo de Asia y reportó muestras de roca recuperadas por debajo de los 10.000 metros. Su misión combinó exploración científica y evaluación de recursos de hidrocarburos; no debe presentarse como un observatorio sísmico dedicado.
¿Qué es Shenditake-1 y por qué sus 10.910 metros importan?
La cifra es extraordinaria porque la dificultad no crece de manera lineal. A mayor profundidad, las rocas están sometidas a más presión y, en general, a más temperatura. El agujero puede desviarse; el lodo de perforación debe estabilizar las paredes y transportar fragmentos; las herramientas sufren desgaste; y obtener un núcleo continuo resulta mucho más complejo que avanzar unos metros en superficie.
Shenditake-1 comenzó a perforarse el 30 de mayo de 2023 en el interior de Xinjiang. La comunicación oficial china informó que se completó a 10.910 metros tras más de 580 días de trabajo. El proyecto produjo cortes y núcleos, incluidos materiales de más de 10 kilómetros de profundidad, y suma datos para reconstruir la historia geológica de la cuenca del Tarim. En un proyecto de esta clase, la profundidad no es el único resultado: importa qué formación se atraviesa, qué muestras llegan íntegras al laboratorio y qué registros se obtienen en el pozo.
El hito tampoco borra el récord científico histórico. El pozo SG-3 de Kola, en la península de Kola rusa, alcanzó 12.261 metros. El programa de perforación científica continental internacional lo identifica como el pozo superprofundo que penetró una secuencia volcánico-sedimentaria y un complejo granítico-metamórfico del basamento. Shenditake-1 se acerca a esa escala y confirma que la perforación vertical extrema sigue siendo una frontera tecnológica activa.
Once kilómetros no significan llegar al manto
La escala planetaria obliga a poner el logro en perspectiva. La corteza continental tiene un grosor medio cercano a 30 kilómetros, aunque puede ser mucho mayor bajo grandes cordilleras; bajo el océano suele rondar los 5 kilómetros. La frontera entre corteza y manto, el Moho, por tanto no está a una profundidad fija.
Un pozo de casi 11 kilómetros puede atravesar rocas extremadamente antiguas y registrar procesos relevantes de la corteza profunda, pero normalmente sigue muy lejos del centro de la Tierra y, en muchos entornos continentales, también del manto. Esa distancia no disminuye su valor. La perforación ofrece una calibración escasa y valiosa para los modelos sísmicos: si se conoce la composición, porosidad, fracturación y velocidad de una roca real a profundidad, es posible interpretar mejor las ondas que viajan por zonas inaccesibles.
Qué ciencia sale de una perforación extrema
La principal recompensa son los datos que no pueden obtenerse con una imagen sísmica por sí sola. Según el diseño de cada proyecto, un pozo puede aportar:
- Núcleos y fragmentos de roca para fechar estratos, identificar minerales y reconstruir ambientes antiguos.
- Registros geofísicos en el pozo —densidad, resistividad, velocidad acústica o radiactividad natural— para comparar la roca real con las señales remotas.
- Fluidos y presión de poro, claves para entender cómo circulan agua, salmueras, gas o hidrocarburos en profundidad.
- Temperatura y esfuerzo, variables que condicionan la resistencia de la roca y el comportamiento de fallas y reservorios.
- Tecnología de perforación, desde brocas y tuberías hasta electrónica capaz de operar en condiciones de alta presión y temperatura.
La lectura de las muestras exige prudencia. Una capa perforada en un punto no representa automáticamente un continente ni permite extrapolar un recurso comercial. Los resultados se contrastan con sísmica, registros de otros pozos, cartografía y modelos. Un hallazgo de laboratorio, una estimación de recursos y una reserva explotable no son términos intercambiables.
Perforar fallas ayuda a estudiar terremotos, no a fecharlos
Las perforaciones pueden ser especialmente útiles cerca de fallas activas. El San Andreas Fault Observatory at Depth (SAFOD), en Parkfield, California, cruzó la zona de la falla de San Andrés a unos 2,7 kilómetros y permitió estudiar material extraído cerca de donde ocurren terremotos repetitivos. Posteriormente se instalaron sensores de pozo para mejorar la localización de microterremotos cercanos.
Ese trabajo ilustra una diferencia importante. Medir presión de fluidos, deformación, temperatura y microsismicidad puede mejorar los modelos físicos de una falla. No ofrece una receta para anunciar la fecha, el lugar y la magnitud de un gran sismo. El USGS sostiene que nadie ha logrado predecir terremotos de ese modo; lo que existe son mapas de amenaza, pronósticos probabilísticos, monitoreo y alertas que detectan un evento después de que comienza.
El vínculo con el riesgo es directo, aunque no sea predictivo. Con mejores propiedades de roca y mejores mediciones de esfuerzos, los modelos de sacudida y de propagación de ondas pueden ser más realistas. Esa información complementa la vigilancia desde satélites y redes terrestres explicada en La Falla de San Andrés y el Big One, así como el análisis de fallas conectadas en Cuando la Tierra se rompe dos veces.
La carrera es también de ingeniería y energía
La expresión “carrera por perforar” puede sugerir una competencia de récords, pero la motivación real es más amplia. Países, universidades y empresas buscan mejores datos sobre cuencas sedimentarias, recursos, energía geotérmica, estabilidad de formaciones y procesos de la corteza. Las metas científicas y comerciales a veces comparten una misma plataforma, como ocurre en Shenditake-1, pero requieren comunicar con transparencia qué pregunta responde cada campaña.
El obstáculo decisivo suele ser la combinación de profundidad, calor, presión y geometría. Una herramienta que funciona cerca de la superficie puede fallar a kilómetros de profundidad. Además, un pozo vertical profundo no equivale a un pozo de gran longitud medida: una perforación direccional puede recorrer una trayectoria oblicua mucho más larga. Para comparar proyectos hay que preguntar qué mide exactamente la cifra.
Qué mirar a partir de ahora
- Las publicaciones técnicas derivadas de Shenditake-1: qué núcleos se analizan, qué edades y formaciones se confirman y qué datos se liberan.
- Nuevos observatorios de pozo en fallas activas, que pueden mejorar la observación de microterremotos y presión de fluidos sin prometer predicciones.
- La evolución del International Ocean Drilling Programme, que estudia el subsuelo marino para investigar clima, georriesgos, biosfera profunda y dinámica planetaria.
- Avances en sensores resistentes a alta temperatura, telemetría, brocas y sistemas de control de pozos.
- Cómo los datos directos se integran con InSAR, GNSS y sismómetros. El hub de Ciencia de la Tierra reúne más historias sobre esa conexión entre superficie, subsuelo y observación remota.
Fuentes
- Gobierno de China / Xinhua — China completes drilling of Asia's deepest vertical well
- Departamento de Recursos Naturales de Xinjiang — información sobre Shenditake-1
- International Continental Scientific Drilling Programme — Kola Superdeep Borehole
- USGS — Inside the Earth
- USGS — SAFOD Deep Drillhole
- USGS — Monitoring microearthquakes with SAFOD
- International Ocean Drilling Programme — misión