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¿Y si el agua de la Tierra nació más cerca de lo que creíamos?
El hidrógeno de un meteorito refuerza la idea de un aporte temprano, pero el origen de los océanos sigue abierto.
Parte del hidrógeno que permitió formar el agua terrestre pudo estar presente en los materiales con los que creció nuestro planeta. Un análisis de meteoritos publicado en Icarus en 2025 refuerza esa posibilidad. No establece qué proporción exacta de los océanos procede de ese aporte. Estudio de Barrett y colaboradores.
La imagen de una Tierra seca que recibió después toda su agua desde lejos resulta atractiva, pero simplifica una discusión científica todavía abierta. El origen del agua en la Tierra exige reconstruir tanto sus ingredientes como su transformación y conservación. Un resultado sobre una roca puede iluminar una parte de esa historia sin resolverla entera.
La portada es una ilustración generada por IA, sin escala. No representa una observación ni una reconstrucción exacta de la Tierra primitiva.
Qué son las condritas de enstatita y por qué importan
Las condritas de enstatita son meteoritos que presentan semejanzas isotópicas con las rocas terrestres. Los isótopos son variantes de un elemento con diferente número de neutrones; comparar sus proporciones permite buscar parentescos entre materiales. Por eso estas rocas sirven como análogos de algunos ingredientes de nuestro planeta, aunque no sean una copia completa de la Tierra inicial.
En 2020, un equipo encabezado por Laurette Piani mostró que podían contener mucho más hidrógeno del esperado. Sus cálculos indicaban que materiales de esa clase podrían haber aportado el equivalente a, por lo menos, tres veces el agua de los océanos actuales. Era una estimación de capacidad de aporte, no el descubrimiento de tres océanos líquidos dentro de meteoritos. Estudio de Piani y colaboradores en Science.
Esa distinción cambia la lectura del hallazgo: una roca que parece seca puede guardar ingredientes útiles para formar agua. La cuestión dejó de ser únicamente cuánto hidrógeno había y pasó a incluir dónde estaba alojado.
Qué encontró el análisis del meteorito LAR 12252
El equipo de Oxford estudió LAR 12252, una condrita de enstatita recogida en la Antártida. Utilizó espectroscopia de absorción de rayos X cerca del borde, o XANES, en el sincrotrón Diamond Light Source. La técnica permite investigar el entorno químico del azufre y reconocer señales asociadas a sus enlaces.
El análisis identificó hidrógeno unido al azufre en la matriz de grano fino que rodea otras estructuras del meteorito. También comparó zonas alteradas: las grietas y regiones con signos de contaminación terrestre no mostraban una señal equivalente. Esto respalda que el hidrógeno estudiado perteneciera al material extraterrestre. Oxford difundió el resultado el 16 de abril de 2025. Explicación de la Universidad de Oxford.
Los autores proponen un mecanismo en el que reacciones con hidrógeno del disco protoplanetario habrían generado sulfuro de hidrógeno, posteriormente atrapado en material vítreo. Es una interpretación del proceso de incorporación, que debe distinguirse de la señal química medida. Resumen y versión del estudio en arXiv.
El alcance es concreto: existe una vía plausible para conservar hidrógeno en estos materiales. Extrapolarla a todo el planeta exige conocer qué materiales se acumularon, en qué cantidades y qué ocurrió después.
Tener hidrógeno no significa tener océanos
Una molécula de agua combina dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Sin embargo, detectar hidrógeno unido al azufre no equivale a detectar agua líquida. Entre disponer de ingredientes y mantener un océano hay una historia química y planetaria que reconstruir.
Un trabajo de 2023 exploró otra vía temprana: la interacción entre atmósferas ricas en hidrógeno y océanos de magma en los cuerpos precursores de la Tierra. En sus modelos, el oxígeno del material fundido reacciona con hidrógeno y produce agua. Es un escenario calculado, no una observación de aquella Tierra. Young y colaboradores: Earth shaped by primordial H2 atmospheres.
Conviene separar, por tanto, tres preguntas: de dónde llegaron los átomos, cómo se formó el agua y cómo se conservó. Distintos estudios pueden responder preguntas diferentes y aun así contribuir a una explicación común. Este vínculo entre composición y evolución planetaria forma parte de nuestro hub de astronomía.
¿Quedan descartados los asteroides ricos en agua?
No. Las muestras de Bennu ofrecen evidencia independiente de procesos relacionados con agua en materiales asteroidales. En enero de 2025, la NASA informó de minerales salinos cuyo origen se interpreta como la evaporación de salmueras en el cuerpo del que procede Bennu. OSIRIS-REx había entregado las muestras en 2023. Resultados de Bennu publicados por la NASA.
Esos resultados documentan ambientes acuosos antiguos en otro cuerpo. Por sí solos no indican qué fracción del agua terrestre llegó desde asteroides semejantes. Las misiones de retorno de muestras, parte de la exploración espacial, permiten comparar materiales con una procedencia conocida y mejorar esa discusión.
Además, un estudio publicado el 21 de noviembre de 2025 examinó conjuntamente cómo se distribuyen hidrógeno y carbono entre metal y silicatos durante la formación del núcleo. Sus modelos requieren contribuciones de condritas carbonáceas: los materiales semejantes a condritas de enstatita no bastan para reproducir el inventario que calculan. Tsutsumi y colaboradores, Nature Communications.
Esto no borra la detección en LAR 12252. Señala una diferencia entre demostrar que una fuente existe y establecer que alcanza para explicar todo el inventario terrestre.
Qué aporta el estudio de 2026 sobre el núcleo
El 10 de febrero de 2026, otro equipo publicó experimentos sobre la incorporación de hidrógeno en aleaciones de hierro bajo condiciones extremas. A partir de ellos estimó un contenido de hidrógeno en el núcleo equivalente al de 9 a 45 océanos. La equivalencia expresa una cantidad de hidrógeno: no describe mares subterráneos.
Los autores interpretan ese inventario como un argumento a favor de una incorporación mayoritaria durante las principales etapas de crecimiento terrestre. El rango depende de supuestos sobre la composición del núcleo y de límites experimentales; tampoco identifica por sí mismo una fuente única. Huang y colaboradores, Nature Communications.
Como explicamos al hablar de cómo se estudia el interior de la Tierra, investigar regiones inaccesibles exige combinar mediciones e inferencias. Aquí, el inventario profundo importa porque contar solo el agua superficial dejaría incompleta la pregunta.
Qué mirar a partir de ahora
Para evaluar próximos resultados, conviene atender a cuatro puntos:
- Más muestras: comprobar si el hidrógeno aparece de manera consistente en diferentes meteoritos y regiones de cada muestra.
- Control de contaminación: distinguir las señales originales de las adquiridas tras llegar a la Tierra o durante el análisis.
- Balance planetario: explicar conjuntamente superficie, manto y núcleo, sin intercambiar agua líquida con hidrógeno equivalente.
- Modelos contrastables: precisar qué observaciones permitirían diferenciar aportes tempranos, materiales carbonáceos y otras fuentes.
La implicación para otros planetas es sugerente, pero condicional: si sus materiales iniciales conservan hidrógeno, podrían disponer pronto de un ingrediente para formar agua. Eso no garantiza océanos duraderos ni habitabilidad. La pregunta útil ya no es solo si el agua vino de cerca o de lejos, sino qué mezcla de materiales y procesos puede explicar todas las evidencias a la vez.
Fuentes
- Barrett y colaboradores (2025). The source of hydrogen in earth's building blocks, Icarus. Versión disponible en arXiv.
- Universidad de Oxford (16 de abril de 2025). Análisis del meteorito LAR 12252 y controles de contaminación.
- Piani y colaboradores (2020). Earth’s water may have been inherited from material similar to enstatite chondrite meteorites, Science.
- Young y colaboradores (2023). Earth shaped by primordial H2 atmospheres, Nature.
- NASA (29 de enero de 2025). Minerales y química de las muestras de Bennu.
- Tsutsumi y colaboradores (21 de noviembre de 2025). Origin of Earth's hydrogen and carbon constrained by their core-mantle partitioning and bulk Earth abundance.
- Huang y colaboradores (10 de febrero de 2026). Experimental quantification of hydrogen content in the Earth's core.