Galaxias

Hubble, Swift y Roman: tres telescopios para mirar el universo

El legado de Hubble, la respuesta rápida de Swift y los mapas que Roman prepara para explorar el cosmos.
8 sep 20268 min readGalaxias
Ilustración de IA con tres telescopios estilizados ante una galaxia espiral, un destello violeta y un campo de galaxias; montaje conceptual, no observación real.

¿Qué aportan Hubble, Swift y Roman a la astronomía?

Hubble, Swift y Roman no hacen el mismo trabajo. Hubble convierte objetivos concretos en observaciones de enorme detalle; Swift está diseñado para detectar fenómenos repentinos y reaccionar en segundos; y el telescopio Nancy Grace Roman ampliará la escala al registrar grandes regiones del cielo con sensibilidad de observatorio espacial. Juntos muestran cómo ha cambiado la astronomía: de mirar una galaxia o una nebulosa con precisión a vigilar un universo que también cambia con rapidez y a medir poblaciones completas de objetos.

Al 8 de septiembre de 2026, sus etapas son distintas: Hubble acumula décadas de observaciones; Swift ha retomado parte de su actividad científica; Roman viaja hacia su destino tras su lanzamiento. Por eso, hablar de pasado, presente y futuro sirve como recurso narrativo, pero requiere distinguir los descubrimientos consolidados de las capacidades todavía por demostrar.

Hubble: el legado de una mirada profunda y reparable

El telescopio espacial Hubble fue lanzado a bordo del transbordador Discovery el 24 de abril de 1990. Su gran ventaja es observar por encima de la mayor parte de la atmósfera terrestre, que distorsiona y filtra la luz. Opera desde órbita baja y registra ultravioleta, visible e infrarrojo cercano: una combinación que permite estudiar desde planetas hasta galaxias lejanas. NASA describe estas capacidades en su ficha del observatorio.

Su historia también demuestra el valor del mantenimiento espacial. Poco después del lanzamiento se identificó una aberración esférica en el espejo primario. La primera misión de mantenimiento, en 1993, instaló óptica correctiva; en total, astronautas realizaron cinco misiones de servicio entre 1993 y 2009. Renovaron instrumentos y componentes para prolongar el rendimiento científico, como documenta la historia de las misiones de servicio.

La contribución de Hubble no se reduce a sus imágenes más célebres. Sus mediciones ayudaron a afinar la escala de distancias cósmicas y a estudiar la expansión acelerada del universo. Sus resultados científicos conectan estructuras visibles con preguntas sobre la evolución del cosmos. Para conocer objetos que se benefician de esa mirada, puede consultarse nuestro artículo sobre galaxias enanas.

Hubble no sustituye a James Webb ni a Roman. Tiene un nicho propio, especialmente en ultravioleta y en observaciones ópticas de alta resolución. La pregunta correcta no es qué telescopio “gana”, sino qué longitud de onda, campo de visión y cadencia exige cada problema.

Swift: la rapidez que convirtió explosiones breves en ciencia

El observatorio Neil Gehrels Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 como Swift Gamma-ray Observatory. Su objetivo original eran los estallidos de rayos gamma (GRB, por sus siglas en inglés), destellos extremadamente energéticos que pueden acompañar la muerte de estrellas masivas o la fusión de objetos compactos.

Su diseño conecta tres instrumentos: el Burst Alert Telescope (BAT) localiza el estallido; después, la nave se reorienta para que el X-Ray Telescope (XRT) y el Ultraviolet/Optical Telescope (UVOT) observen el resplandor remanente. La descripción técnica de NASA indica una reorientación autónoma de entre 20 y 100 segundos. Esta es una capacidad del diseño, cuya disponibilidad depende del estado operativo de los instrumentos.

Swift amplió su trabajo a supernovas, erupciones estelares y galaxias activas. Su valor ilustra la astronomía del dominio temporal: medir cómo cambia una fuente puede resultar tan revelador como obtener una imagen profunda.

Su situación actual exige precisión. El comunicado del 28 de agosto confirma que UVOT y XRT se reactivaron el día 26, tras permanecer apagados desde febrero para reducir el arrastre atmosférico. BAT seguía pendiente de recuperación. La actividad solar había agravado la pérdida de altitud del observatorio.

El intento de elevar su órbita mediante la nave comercial LINK fue cancelado por problemas de control de orientación de esa nave. La actualización del 4 de septiembre confirma que LINK continuó pruebas tecnológicas, sin capturar ni impulsar a Swift. Retomar observaciones no resuelve la limitación orbital ni garantiza cuánto tiempo podrá seguir trabajando.

Roman: del retrato preciso al mapa de grandes áreas

El telescopio espacial Nancy Grace Roman representa otra clase de salto. NASA confirmó su lanzamiento el 30 de agosto de 2026 en un Falcon Heavy. Viaja hacia una órbita alrededor de L2, el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra. La actualización de trayectoria del 31 de agosto prevé la inserción unos 100 días después del lanzamiento: una estimación operativa, no un hito ya cumplido.

Roman comparte con Hubble un espejo primario de 2,4 metros, pero está optimizado para un trabajo diferente. Su Wide Field Instrument observará grandes áreas del cielo. La comparación de NASA entre Roman y Hubble describe un campo de visión al menos 100 veces mayor para Roman. Esa cifra se refiere al área observada, no a una resolución cien veces superior.

Esa amplitud importa para preguntas que exigen estadística: cómo se agrupan las galaxias, cómo ha evolucionado la expansión cósmica y cómo se distribuyen los sistemas planetarios. Entre sus objetivos científicos están investigar la energía oscura y realizar un censo estadístico de planetas. Son objetivos; todavía no equivalen a respuestas obtenidas.

Roman también lleva un coronógrafo experimental que bloquea luz estelar para probar la observación directa de planetas y discos. NASA informó de su encendido el 1 de septiembre. Encender un instrumento inicia comprobaciones; no demuestra por sí solo su rendimiento científico definitivo.

Roman se apoya en la tradición de Hubble y aporta una herramienta distinta. Un sondeo amplio puede identificar poblaciones u objetos raros para que otros instrumentos los estudien después. Esa complementariedad orienta la astronomía moderna, aunque no garantiza que las tres misiones coincidan operativas durante los sondeos de Roman.

Tres formas de resolver una misma pregunta

Los tres telescopios responden a una pregunta común —¿qué hay en el universo y cómo evoluciona?— con estrategias casi opuestas:

  • Hubble privilegia resolución, versatilidad espectral y continuidad en objetivos seleccionados.
  • Swift privilegia la alerta y el seguimiento veloz de fuentes que aparecen o cambian.
  • Roman privilegia cubrir mucho cielo con datos homogéneos para encontrar patrones y excepciones.

La combinación reduce un sesgo frecuente: confundir una imagen espectacular con una respuesta completa. Un retrato de alta resolución puede revelar estructura; una alerta rápida puede capturar una fase que desaparecería en minutos; un sondeo amplio permite saber si el caso observado es raro o representativo. Esta integración de longitudes de onda, escalas y tiempos también ayuda a interpretar sistemas complejos, como explicamos al abordar Centaurus A.

Qué mirar a partir de ahora

  • El viaje y la inserción de Roman en L2, además de la publicación de sus hitos de comisionamiento.
  • El inicio de los sondeos de Roman y los primeros datos públicos, que marcarán el paso de capacidad prevista a resultados medibles.
  • La operación de Swift con UVOT y XRT, y las actualizaciones de NASA sobre su altitud y su posible vida útil.
  • La eventual recuperación de BAT, que debe confirmarse antes de describir a Swift como plenamente operativo.
  • El estado de Hubble y sus observaciones complementarias con otros telescopios espaciales.
  • Las campañas que combinen alertas de transitorios, seguimiento de alta resolución y catálogos de sondeos amplios.

Fuentes